Hay cosas
que nos afectan sin que nos demos cuenta de ello en su momento.
Si vemos
la telaraña la quitamos. Si vemos la mancha la lavamos. Si
vemos que el tanque de la gasolina está muy bajo lo llenamos. Pero si no
atendemos ninguna de estas cosas sucederán otras, como consecuencia de esta
primera omisión, las cuales llamarán nuestra atención y requerirán nuestra
acción a otro nivel.
Si
hubiéramos quitado la telaraña, o limpiado la mancha, nos habríamos evitado la
vergüenza ante aquellas personas a las que queríamos impresionar. Si
hubiéramos llenado el tanque no habríamos tenido que perder tanto tiempo
parados en la carretera esperando auxilio.
La culpa es
el resultado de algo incorrecto no tratado a tiempo.
El concepto
que tenemos de nosotros mismos y el deseo de ser aceptados, admirados y
honrados por los que nos rodean contribuyen a que no podamos pasar fácilmente
por alto ciertas faltas cometidas.
Si hemos
sido enseñados por padres, familiares y maestros severos estamos acostumbrados
al sentimiento de culpa que aparece inmediatamente ante una reprensión falta de
misericordia.
La culpa
sustituye la conciencia.
Debiéramos
tener la capacidad de remontarnos en el tiempo y meditar acerca de lo sucedido: ¿En qué momento me desvié? ¿En
qué momento hice algo que provocara mi falta? ¿Qué fue lo que hice mal o
qué fue lo que me empujó a hacer lo malo o dejar de hacer lo debido?
Pero en
lugar de ello vemos una y otra vez en nuestra mente la escena de la
humillación. Oímos las palabras de juicio y condenación en nuestra cabeza
repetidamente, y empezamos a caminar con la culpa, lo cual no permite que haya
más alegría ni paz. Y como no es posible vivir sin esas dos cosas,
recurrimos a la dureza de corazón (cauterización de la conciencia) para poder
reír a pesar de …
¡Qué
diferencia la de aquellas personas que sonríen auténticamente y ríen con
libertad, sin necesidad de burlarse de otros o disfrutar las fallas y/o
desgracias ajenas! ¿A caso no tienen sentimientos de culpa? ¿A
caso no son imperfectas como nosotros, y cometen errores y pasan humillaciones
también?
Sí. Sí
tienen sentimientos de culpa. Sí son imperfectas y sí pasan
humillaciones. Pero han entendido el funcionamiento de la vida y la perfección
del amor.
La culpa
termina cuando acepto mi responsabilidad en cada circunstancia.
La
imperfección termina cuando decido ser una persona que busca la perfección, y
vivo en un compromiso continuo de lograrla.
La
humillación termina cuando entiendo humildemente que debo perdonarme y seguir
mi persecución de la perfección.
El (la)
único(a) que puede juzgarme y condenarme por lo que hago soy yo mismo(a).
Pues sólo yo (aparte de Dios) conozco los motivos y las intenciones de mi
corazón y puedo y debo juzgar cada cosa que hago y dejo de hacer.
Debemos
terminar con el miedo que provoca el juicio ajeno. Debemos aceptar todo
juicio verdadero acerca de nuestro actuar, sentir, pensar y hablar. Pero
debemos desechar toda condenación que nos haga sentir culpables e imperfectos.
El único
punto en el que debemos sentirnos culpables es aquél en el que hacemos maldad
sin remordimiento. Y jamás debemos permitir que esto se repita.
Debemos erradicar la maldad de nuestro ser tan pronto como posible y debemos
agradecerle a Dios el regalo del arrepentimiento sincero.
La culpa
desaparece en cuanto lamentamos haber hecho lo que hicimos y quisiéramos nacer
de nuevo para aprovechar la oportunidad de no hacerlo por segunda vez.
Si el malo
puede perdonarse a sí mismo, cuánto más aquél que está en la lucha constante
por la perfección.
Si queremos sentirnos culpables por algo, que sea
por habernos ensoberbecido y haber tomado el lugar de Dios, condenándonos por
nuestras faltas y errores, en lugar de aceptar el orden de la vida.
LA PERFECCION ESTA EN NUESTRA ACTITUD, NO EN NUESTROS LOGROS.
No
necesitamos la culpa. La culpa nos denigra, nos hiere, nos hunde, nos
agobia.
Necesitamos
la conciencia que nos mantiene firmes en la senda de la rectitud, la cual a su
vez nos garantiza una vida de plenitud aquí, y una vida de felicidad perfecta y
eterna luego, en ese maravilloso lugar donde las lágrimas y el dolor no
existirán.
La plenitud
está en la satisfacción de ser quien puedo y quiero ser, NO en pretender o
tratar de ser lo que otros dicen o creen que debo ser.
¡SONRIAMOS!
Porque vivimos libres de culpa, porque hemos decidido luchar por la perfección
que sólo existe en donde rige el amor.
¡RIAMOS!
Porque no cargamos sobre nosotros la culpa del ayer ni el temor del mañana,
porque vivimos en la responsabilidad del HOY.
¡Vivamos
unidos a la conciencia que nos concede vivir en plenitud!
Permitamos que la conciencia sustituya la culpa y disfrutemos la vida al
máximo a cada momento, aquí y ahora!!!
"Apenas es amor
aquél que desconoce la dulzura de perdonar."
John G. Whittier
Canciones:
"Don´t let it end" STYX;
"Do you really want to hurt me?" Culture Club; "Against all odds" Phil Collins;
"Don´t wanna lose you" L. Richi;
"Me olvidé de vivir" J. Iglesias;
"Hard to say I´m sorry" Chicago;
"Never gonna let you go" S. Mendez;
"All I need is a miracle"; Mike & the Mechanics
"Time after time" C. Lauper
"Baby, come back" PlayerCanciones:
"Don´t let it end" STYX;
"Do you really want to hurt me?" Culture Club; "Against all odds" Phil Collins;
"Don´t wanna lose you" L. Richi;
"Me olvidé de vivir" J. Iglesias;
"Hard to say I´m sorry" Chicago;
"Never gonna let you go" S. Mendez;
"All I need is a miracle"; Mike & the Mechanics
"Time after time" C. Lauper
"No longer slaves" Z. Williams
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