martes, 22 de enero de 2019



Hay cosas que nos afectan sin que nos demos cuenta de ello en su momento.
Si vemos  la telaraña la quitamos.  Si vemos la mancha la lavamos.  Si vemos que el tanque de la gasolina está muy bajo lo llenamos.  Pero si no atendemos ninguna de estas cosas sucederán otras, como consecuencia de esta primera omisión, las cuales llamarán nuestra atención y requerirán nuestra acción a otro nivel.
Si hubiéramos quitado la telaraña, o limpiado la mancha, nos habríamos evitado la vergüenza ante aquellas personas a las que queríamos impresionar.  Si hubiéramos llenado el tanque no habríamos tenido que perder tanto tiempo parados en la carretera esperando auxilio.
La culpa es el resultado de algo incorrecto no tratado a tiempo.

El concepto que tenemos de nosotros mismos  y el deseo de ser aceptados, admirados y honrados por los que nos rodean contribuyen a que no podamos pasar fácilmente por alto ciertas faltas cometidas.
Si hemos sido enseñados por padres, familiares y maestros severos estamos acostumbrados al sentimiento de culpa que aparece inmediatamente ante una reprensión falta de misericordia.
La culpa sustituye la conciencia.
Debiéramos tener la capacidad de remontarnos en el tiempo y meditar acerca de lo sucedido:  ¿En qué momento me desvié?    ¿En qué momento hice algo que provocara mi falta?  ¿Qué fue lo que hice mal o qué fue lo que me empujó a hacer lo malo o dejar de hacer lo debido?
Pero en lugar de ello vemos una y otra vez en nuestra mente la escena de la humillación.  Oímos las palabras de juicio y condenación en nuestra cabeza repetidamente, y empezamos a caminar con la culpa, lo cual no permite que haya más alegría ni paz.  Y como no es posible vivir sin esas dos cosas, recurrimos a la dureza de corazón (cauterización de la conciencia) para poder reír a pesar de …
¡Qué diferencia la de aquellas personas que sonríen auténticamente y ríen con libertad, sin necesidad de burlarse de otros o disfrutar las fallas y/o desgracias ajenas!  ¿A caso no tienen sentimientos de culpa?  ¿A caso no son imperfectas como nosotros, y cometen errores y pasan humillaciones también?
Sí.  Sí tienen sentimientos de culpa.  Sí son imperfectas y sí pasan humillaciones.  Pero han entendido el funcionamiento de la vida y la perfección del amor.

La culpa termina cuando acepto mi responsabilidad en cada circunstancia.
La imperfección termina cuando decido ser una persona que busca la perfección, y vivo en un compromiso continuo de lograrla.
La humillación termina cuando entiendo humildemente que debo perdonarme y seguir mi persecución de la perfección.
El (la) único(a) que puede juzgarme y condenarme por lo que hago soy yo mismo(a).  Pues sólo yo (aparte de Dios) conozco los motivos y las intenciones de mi corazón y puedo y debo juzgar cada cosa que hago y dejo de hacer.

Debemos terminar con el miedo que provoca el juicio ajeno.  Debemos aceptar todo juicio verdadero acerca de nuestro actuar, sentir, pensar y hablar.  Pero debemos desechar toda condenación que nos haga sentir culpables e imperfectos.

El único punto en el que debemos sentirnos culpables es aquél en el que hacemos maldad sin remordimiento.  Y jamás debemos permitir que esto se repita.  Debemos erradicar la maldad de nuestro ser tan pronto como posible y debemos agradecerle a Dios el regalo del arrepentimiento sincero.

La culpa desaparece en cuanto lamentamos haber hecho lo que hicimos y quisiéramos nacer de nuevo para aprovechar la oportunidad de no hacerlo por segunda vez.
Si el malo puede perdonarse a sí mismo, cuánto más aquél que está en la lucha constante por la perfección.
           Si queremos sentirnos culpables por algo, que sea por habernos ensoberbecido y haber tomado el lugar de Dios, condenándonos por nuestras faltas y errores, en lugar de aceptar el orden de la vida.
LA PERFECCION ESTA EN NUESTRA ACTITUD, NO EN NUESTROS LOGROS.
No necesitamos la culpa.  La culpa nos denigra, nos hiere, nos hunde, nos agobia.
Necesitamos la conciencia que nos mantiene firmes en la senda de la rectitud, la cual a su vez nos garantiza una vida de plenitud aquí, y una vida de felicidad perfecta y eterna luego, en ese maravilloso lugar donde las lágrimas y el dolor no existirán.

La plenitud está en la satisfacción de ser quien puedo y quiero ser, NO en pretender o tratar de ser lo que otros dicen o creen que debo ser.
¡SONRIAMOS! Porque vivimos libres de culpa, porque hemos decidido luchar por la perfección que sólo existe en donde rige el amor.
¡RIAMOS!  Porque no cargamos sobre nosotros la culpa del ayer ni el temor del mañana, porque vivimos en la responsabilidad del HOY.
¡Vivamos unidos a la conciencia que nos concede vivir en plenitud!
Permitamos que la conciencia sustituya la culpa y disfrutemos la vida al máximo a cada momento, aquí y ahora!!!


                                            "Apenas es amor
                aquél que desconoce la dulzura de perdonar." 
John G. Whittier



           Canciones:
                                                     
"Don´t let it end" STYX;
"Do you really want to hurt me?"  Culture Club;    "Against all odds"  Phil Collins;
"Don´t wanna lose you"  L. Richi;
"Me olvidé de vivir"  J. Iglesias;
"Hard to say I´m sorry"  Chicago;
"Never gonna let you go"   S. Mendez;
"All I need is a miracle"; Mike & the Mechanics
"Time after time"  C. Lauper
 "Baby, come back" Player
"No longer slaves" Z. Williams